El CENAC para cultura

Monday, June 05, 2006

La Nueva Casa Presidencial: "Catedral de la democracia costarricense"

Arq. Álvaro Rojas, A.I.ARector Facultad de Arquitectura y Estudios Ambientales/UNIVERSIDAD DEL DISEÑO UNIDIS

Cuando se decidió pasar la Casa Presidencial al edificio de oficinas de Fertica en Zapote, se confirmaron mis sospechas de que los costarricenses (los políticos, particularmente) habíamos perdido, entre otras cosas, todo sentido de valores simbólicos y hasta urbanísticos.

Era la afirmación de que la arquitectura en Costa Rica no tenía ningún significado, mucho menos para los políticos. ¿Cómo un presidente podía creer que en un edificio diseñado expresamente para las oficinas de una empresa comercial, Fertica, se podía alojar uno de los lugares más trascendentales de este país: la casa Presidencial?

Lo que se hizo es similar a lo que hacen algunas religiones que ubican sus "templos" en cualquier galerón, contrario a lo que hacen otras, como la Católica que tiene clarísimos los significados de sus iglesias y que se demuestra claramente en el diseño de esos lugares y de forma particular en sus catedrales. Ejemplos claros de esto son las catedrales de Managua, del arquitecto mexicano Ricardo Legorreta y de Los Ángeles, del arquitecto español Rafael Moneo.

La Casa Presidencial debería ser una de las "catedrales" de nuestro sistema político y así debería expresarse. No debe estar en un edificio de oficinas comerciales ni en una antigua fábrica de licores.

Esta decisión es del mismo orden de la que se tomó en 1980 y es un error. Además, CENAC ya tiene "locus"; es decir, es un lugar establecido en la memoria colectiva de la gente; por lo tanto, ya adquirió valores simbólicos, culturales y urbanísticos potentes.

Este gran proyecto no se debe borrar pues se atentaría contra la memoria histórica de un pueblo y haría que continúe la zozobra cultural y urbanística de Costa Rica.

San José adquirió con el CENAC un "punto cardinal" que reconocemos todos y que queremos ahí para siempre.

Lo que debe hacer don Oscar es elegir otro lugar en la ciudad de San José (podría ser en los terrenos de la antigua Estación del Ferrocarril al Atlántico, o en los de la Estación del Pacífico o hasta en los de la Dos Pinos en Barrio Luján).

Debe integrar una comisión que diseñe un programa teórico-filosófico-poético y otro de necesidades funcionales arquitectónicas y urbanísticas y convocar a un gran concurso internacional de anteproyectos, dándonos la oportunidad de escoger entre una numerosa cantidad de propuestas por arquitectos nacionales y extranjeros.

Así se diseñó la Casa del Parlamento de Canberra en Australia, concurso que ganó el arquitecto estadounidense Romaldo Giurgola.

Sugiero que don Oscar lea "Interpretando el Arte y Diseño de la Casa del Parlamento: Una guía para estudiantes de secundaria") en el que, se describe el proceso del concurso. ¿No es curioso que se escriba un documento sobre arquitectura pública para educar estudiantes de secundaria?

La Casa Presidencial debe ser un gran proyecto que nos enorgullezca precisamente porque simboliza todo lo bueno que ha sido, es y queremos que sea este país.

Podría don Oscar iniciar ya, de manera que en poco más de un año recibamos las propuestas arquitectónicas y si el asunto se maneja con cuidado, en un par de años más tendríamos la nueva Casa Presidencial y don Oscar y sus compañeros de trabajo podrían disfrutarla un año y todos los costarricenses para siempre.

Contribuiría don Oscar a enriquecer la cultura, sobre todo la cultura arquitectónica-urbanística de este país donde estamos apenas ensuciando pañales en estas dos importantísimas disciplinas. Considérelo, don Oscar!

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